12 junio 2010

La Maleta


La maleta, de Ana Prada

se asoma a su maleta pensativa
no sabe si habrá sitio para todo
ahí tienen que entrar toda su vida
pero ella aun no encuentra de que modo

va plegando camisas y recuerdos
coloca entre los sueños sus zapatos
dobla el abrigo sobre los afectos
y no quiere que quepan los retratos

y el cielo está tan gris
y las palmeras tan derechas
tan derechas

que difícil va a ser la despedida
reconstruir a solas su maleta
tras este salto seguirá su vida
como le sigue el hilo a la cometa

repasa el equipaje como ausente
ya sabe que no habrá ninguna meta
que el pasado termina en el presente
y que el presente empieza en su maleta

y el cielo esta tan gris
y las palmeras tan derechas
tan derechas

se asoma a su maleta pensativa
no sabe si habrá sitio para todo

repasa el equipaje como ausente
ya sabe que no habrá ninguna meta
que el pasado termina en el presente
y que el presente empieza en su maleta

dejando fuera el mundo conocido
con gesto inexorable, con mano de firmeza

y el cielo esta tan gris
y las palmeras tan derechas
tan derechas.

04 junio 2010

gente tan necesaria!

Hay gente...que con sólo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales...
que con solo sonreír desde sus ojos
nos invita a viajar por otros mundos
y permite florecer todas las magias.
Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el pan, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
te regala una sinfonía de entre casa.
Hay gente que con solo decir una palabra
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa un sueño...
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
porque sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, ¡tan necesaria!.

Hamlet Lima Quintana

03 junio 2010

silencio misterio

(...)Decir que la vida es esto o aquello encierra un margen de miedo. ¿Será que el vivir mismo se da antes que el gesto, en un área misteriosa? Si se da en el misterio no sabremos qué decir, y si no sabemos qué decir entramos en el silencio. Detrás del gesto, del erque, del violín, y aún de la palabra está el silencio y en ese silencio se abre un largo camino que se interna en el misterio. Ahí no cabe otra cosa que decir “así es” y decir así, es una explicación por el silencio. ¿Y nada más? Pues le parece poco. Decir “así es” es aceptar el misterio del vivir mismo y hacer esto es reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo. Es el misterio de una misión que no conocemos, pero tomando la palabra “misterio” en el sentido griego, como mystés, el guía, que nos lleva por corredores ignotos. La noche oscura de San Juan de la Cruz, o la tortura filosófica de enfrentar un silencio donde nada determinamos.
Pero ahí mismo se adivina esa comunidad de estar todos en lo mismo, donde yo y Mamaní nos fundimos. Es el milagro de estar, antes de ser. El fondo común antes de que yo me llame Kusch y el hombrecito Mamaní. Es un área no pensada e imposible de pensar. El silencio en suma y detrás del silencio quizá un símbolo: quizá los dedos de la divinidad, la misma que estuvo arrugando los cerros: una vida realmente en común, la mía, la del viejito y la de la puna, y todos en silencio. (*)


(*) Fuente: Artículo publicado por primera vez en San Salvador de Jujuy, el 25 de junio de 1988, en edición controlada por Salma Haidar. Reeditado por la revista KIWICHA CULTURAL DEL MUNDO ANDINO, Año 2, n° 10: julio-agosto 1996