30 diciembre 2011

tragedias humanas

"Un baldío tapiado es un sitio donde los ángeles arcabuceros actúan a sus anchas. Un lugar del mundo donde las leyes se escriben y se borran con la sange apropiada, la de quienes no tienen defensa posible. Un baldío es el cielo donde los fuertes mandan, y nadie se asoma aunque se escuchen gritos y lamentos.
Es cosa sabida que a la hora de dar una pateadura por encargo, a la hora de moler a golpes a un desconocido lo más dificil es dar el primer golpe. Y para eso hay que buscar el modo de enorjarse. Se trata de poder resucitar en una coyuntura cualquiera, el odio de las razas. (...)
Los ángeles arcabuceros debían encontrar el odio necesario. Colque no lo hacia fácil con su mansedumbre incomprensible. (...)
Al fin, las targedias no son patrimonio exclusivo de los reyes. Ni están reñidas con la vulgaridad.
Las tragedias suelen admitir vecinas que salen de compras con sus vaginas escondidas en el monedero. Y hombre jóvenes que se llevan de paseo a sí mismos, sosteniéndose por la corbata.
Los motivos que desencadenan las tragedias suelen pesar tanto y tan poco que las balanzas humanas no pueden registrarlo"

Liliana Bodoc. Presagio de Carnaval. Grupo Editorial Norma. Argentina. 2009