Mi valija está cargada de palabras. Palabras que nacen o llegan al alma. Palabras mías. Palabras amigas. Palabras que hablan de tiempos, de procesos. Palabras que embellecen, que describen, que entristecen. Palabras que dan fuerzas, que entusiasman, que dan vida y calman. Palabras que de cuando en cuando saco de mi valija para renovar los poderes de mi alma.
26 abril 2010
La mujer habitada
Lavina guarda grandes espacios de silencio. Su mente tiene amplias regiones dormidas. Me sumergí en su presente y pude sentir visiones de su pasado. Cafetos, volcanes humeantes, manantiales, envueltos en la densa bruma de la nostalgia. Trata de entenderse a sí misma. Es complejo este surtidor de ecos y proyecciones. No logro encontrar un orden en la sucesión de imágenes que emanan estas superficies blancas y suaves. Me desconciertan y apabullan. Debo reposar. Mi espíritu está desasosegado.
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