Mi valija está cargada de palabras. Palabras que nacen o llegan al alma. Palabras mías. Palabras amigas. Palabras que hablan de tiempos, de procesos. Palabras que embellecen, que describen, que entristecen. Palabras que dan fuerzas, que entusiasman, que dan vida y calman.
Palabras que de cuando en cuando saco de mi valija para renovar los poderes de mi alma.
10 mayo 2010
Agranda la puerta...
Agranda la puerta...
Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. La hiciste para los niños, yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, achícame, por piedad; vuélveme a la edad aquella en que vivir es soñar.
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